Por lo mismo, nuestro estado de ánimo depende del estado de nuestra alma.
Un alma grande, un alma serena te impulsa a no caer,
y a no hundirte sin remedio en el lodo del desaliento.
Un alma llena de Dios es un alma llena de amor y de luz,
capaz de soportar los embates de la vida.
De allí la importancia que tiene el cuidado de nuestro espíritu,
al que pocos le dedican tiempo e interés.
Los seres humanos andan afanados hoy con los aeróbicos,
interesados en su dieta, asiduos a los gimnasios... esta bien,
pero estaría mejor si se complementara con una intensa búsqueda espiritual y
gimnasia diaria para el alma.
Ojalá quisieras darle a tu alma los mismo cuidados de tu cuerpo.
Así estarás de buen ánimo y lleno de paz interior.
Ánimo! Saca tiempo para orar, para leer la biblia, para medidarla,
practicar tu fe y hacer a diario aeróbicos espirituales.
Ánimo! Cuida tu alma y aprende a vivir.
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Fuente: Radio María, 24-06-09 10:50hrs
